Descripción
La iglesia de Sant Miquel de Balansat, situada en lo alto del Puig de Sant Miquel, domina el paisaje del norte de Ibiza como una de las iglesias-fortaleza más antiguas, grandes y singulares de la isla. Su origen se remonta a los siglos XIV i XV, poco después de la conquista catalana, y fue concebida tanto como templo religioso como refugio defensivo para los habitantes de la zona frente a los ataques piratas.
Su estructura es única dentro del conjunto arquitectónico religioso ibicenco, ya que presenta planta en forma de cruz con dos cuerpos perpendiculares que conforman un espacio de gran amplitud y originalidad. La nave principal, orientada de este a oeste, alberga el presbiterio y el altar mayor al este, con bóveda de medio punto, seis capillas laterales y puerta principal en el muro sur, que tradicionalmente era utilizada por los hombres. La nave transversal, de norte a sur, cuenta con bóveda de arcos circulares, cuatro capillas y una puerta destinada a las mujeres, siguiendo antiguos usos litúrgicos.
En la entrada principal se encuentra un pórtico rectangular con arcadas y bancos laterales, típico de las iglesias rurales de Ibiza, que da acceso a un amplio patio interior donde también se ubica la casa parroquial. Este espacio cobra vida cada verano, cuando se celebran exhibiciones de ball pagès -el baile tradicional ibicenco-, que atraen a locales y visitantes.
La iglesia de Sant Miquel de Balansat destaca no solo por su tamaño y su valor histórico, sino también por su emplazamiento, que ofrece magníficas vistas sobre el valle y la costa norte de Ibiza. Su fiesta parroquial tiene lugar el 29 de septiembre, día de San Miguel, patrón de la parroquia, con actos religiosos, música, danzas tradicionales y celebraciones populares.



